martes, 21 de diciembre de 2010

Memoria muy suya

HA PERDIDO ALGUNA DE SUS PIEZAS
—Se lo dije ayer mismo.
—¿En serio?
—Sí, y eso no es todo, pues estuvo escuchando sin pestañear hasta que terminé la perorata. Después, empuñó la libreta y se puso a tomar notas, consultando el encerado con avidez. No sé qué contendrían esas notas, pero parecían muy interesantes.
—Y ¿qué pasó luego?
—Lo que me temía: guardó la libreta y se fue tan pancho, como si tal cosa.
—¡Vaya situación!
—En efecto, pero lo más grave es que hoy mismo se haya olvidado de todo. Es increíble.
—Sí, a mí también me sorprende mucho.
—¿Cómo? ¡si estoy hablando de usted!

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