lunes, 13 de septiembre de 2010

El cerco revolucionario


Madre y reina. Tu hijo partió, hambriento de justicia y libertad. Lo prefirió a seguir tragando el menú de mentiras crudas que sirven en la isla. El cambio tarda demasiado. Los cubanos de verde y botas aún creen que la palabra Revolución alimenta. Fidel se lía, no le creo, ni antes, ni ahora.
Reina Luisa, estoy contigo.
Aguanta.
Sois legión, las reinas del futuro isleño. No estás sola. Si no puedes pasear, lo haremos por ti. Nombrándote, te protegemos. Cuándo sabrán que el amor de madre no se doblega ante el acoso de los que no conocen a la suya.

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