martes, 28 de octubre de 2008

Dios no exige papeles




Chuscamente en apariencia —el asunto es serio—, la naturaleza casi consigue algo que va de soi. Los mismos vendavales que desleían trágicamente el adobe de los hogares saharauis mucho más al sur, ahora en Melilla derrumban las sólidas alambradas, alzadas para restringir lo más difícil de delimitar: la dignidad. Unas cuatro decenas de personas agazapadas vieron la ocasión pintada, en colores húmedos, para alcanzar el paraíso libre. Los guardias custodios los devolvieron enseguida a su infierno negro, pero esos minutos de libertad alimentarán un recuerdo indeleble en sus almas. Las fronteras no se crearon durante los primeros siete días.

domingo, 26 de octubre de 2008

Busco un diccionario


Pero no me valen los habituales, ésos que te definen el significado de una palabra usando otras. Quiero uno que me descifre un mohín de mi hija adolescente, un monosílabo pronunciado entre dientes por un compañero tras sugerirle que mejore su actitud o, incluso, el gesto de un conductor irritado cuando te adelanta por la derecha porque vas lento. Las entradas vendrían ordenadas por sensaciones, de forma ascendente, desde el buen humor hasta la máxima inquina. También podrían clasificarse por grado de inutilidad del enunciado: desafortunadamente, hay cosas que ni bien explicadas satisfacen la curiosidad del interesado que las consulta.

martes, 21 de octubre de 2008

Ito, ita, illo, illa, ñín, ñina....


Sí, pasen, por favor, hay una mesota libre al fondo ¿qué les pongo mientras deciden? ¿un vinazo blanco? ¿y para el señor? ¿una cañota? Veamos, con el frescote que hace, les apetecerá empezar con algo calentazo, ¿verdad? Les recomiendo una sopaza de ajo algo espectacular. Lo ideal es acompañarla con un riojaza, por supuesto. ¿Les dejo unos minutotes para que se decidan? Fuera de menú también tengo algunas otras cosonas, si les apetece picar... ¿unos tacotes de queso, unas croquetonas caseras, o unos pimientazos de Padrón?
Esta conversación resulta algo forzada, pongamos todo en diminutivo para regresar a la normalidad.

Gamusinos mitológicos



Los gamusinos deberían ser considerados seres mitológicos, mitad reptiles, mitad roedores, mitad primates... con tantas mitades que podrían formarse tres o cuatro con cada uno. Se mueven sibilinamente entre los helechos de Cercedilla, sin dejarse pillar jamás. Nadie los ha visto, pero existen, seguro. Nunca han estado más cerca, hacen ruido y desaparecen, y no tenemos las armas adecuadas para combatirlos, una lata grande vacía, un palo y un saco. Que viene el gamusino, que viene, que tiemble jalogüín, que el gamusino sí que da pasmo, y ya llevamos una generación sin cazarlos. Sin duda, este siglo son muchos más.

domingo, 19 de octubre de 2008

Volar fuera de la bandada



Eones hace que leí Juan Salvador Gaviota. Su empeño innovador de la navegación aérea rayaba en la estupidez. No es práctico, compañero ave. Te comerás las rocas, sólo eres una gaviota. Vuela lo justo, come y muere, ni pienses en salirte de tu bandada: te protege, lo es todo. La vida ofrece alternativas, pero son arriesgadas. No es práctico, repito. El empeño cotidiano de supervivencia –existencia básica– enturbia nuestra ilusión y no queremos acabar rotos en el rompeolas. Sabemos que algunos lo intentan, nos lo cuentan, conseguimos contener respetuosamente la carcajada ¡ingenuo, ya volverás al grupo, déjalo para los locos!

miércoles, 15 de octubre de 2008

Otra vez el cielo se vacía

Cual maldición bíblica, el viejo maná se transforma repentinamente en goterones de agua desbocada y sacude con fuerza las endebles jaimas de mis hermanos saharauis. Esta vez son las wilayas de Smara y Auserd las que se llevaron la peor parte. Recuerdo a mi amigo Castro Fateh, y su escuela para disminuidos físicos y psíquicos en Smara, la única en un campamento de refugiados de todo el mundo. Su local parecía sólido, como sus principios, seguro que ambos han aguantado el tirón ¿cuánta agua tiene que caer aún para colmar el vaso de este degradante exilio ignorado por nuestro occidente?

martes, 14 de octubre de 2008

La máquina de hacer tiempo


Finalmente, se domeñó el avance del tiempo. Los científicos más osados sintetizaron dos minutos frescos, que asomaron por el extremo de la destiladora para regocijo de los que llevaban años diseñándolos. El proceso era muy simple, pero nadie lo había hecho antes: se condensaba el tiempo ofrecido por donantes sobrados de él y luego podía usarse sólo para fines provechosos. A pesar del bajo rendimiento inicial, se abrían muchas esperanzas. En contra, los cuidadores de exámenes y los vendedores charlatanes —los segundos de reflexión eran perjudiciales—; a favor, jubilados y monjes contemplativos, con fortunas en este sorprendente activo inmaterial.

viernes, 10 de octubre de 2008

Juguetes y cifras


Uno, dos, tres... hasta casi veinticinco mil juguetes para niño y para niña. Se dice pronto. Ocupan varios camiones y llegaron hace unas semanas a los campamentos saharauis. Mis amigos –les envidio, añoro aquello– están ahora en la hamada argelina, repartiendo una momentánea felicidad a la chavalería víctima del conflicto. Su gente lleva así casi treinta y cinco años. Otra cifra. ¿Es posible asignar alguna a la hipocresía occidental? Se acaban los ceros, las potencias podrían servirnos, tanto matemáticas como económicas, pero no se mueven porque el rey moro las multiplica por cero desde su trono, como a su pueblo.

Malena ha recibido un regalo

El dispositivo sorprendía por su perfil estilizado, brillante y muy pequeño con respecto a la caja en que venía. Buscó la garantía, el manual de instrucciones, el cedé de configuración, el cable de bus de serie universal, la unidad de alimentación... Sería todo de tamaño compacto, claro, porque a pesar de que era desproporcionado, el envoltorio no era excesivo. La tecnología avanza muchísimo, y le habían garantizado un funcionamiento sin paradas gracias a un ingenioso mecanismo rotatorio. Descubrió un botón ¿de encendido? en uno de los extremos. Lo presionó. Por el otro extremo asomó una patilla que manchaba el papel.

Ya no uso despertador

Necesitaré muchos años para suprimir su influencia sobre mi organismo. Diariamente, mi mente se despierta y el cuerpo la acompaña sin excusas. No soporto retozar, me parece que pierdo un tiempo valioso en una actividad más propia de mi gato que de un ser que se tiene por racional --iba a decir inteligente, valiente presunción--. Me pongo en marcha y los segundos aún lo hacen más deprisa: nunca se repiten. Cuánto daría por inventar una máquina para crear minutos de la nada, Timebuilder, o similar. Ya se han vuelto a pasar otros diez, y yo con estos pelos.