Estas crónicas no tendrán precio, sólo longitud: con cien palabras iré al meollo, destripando lo que merezca
serlo y loando lo que deba ser elogiado, en mi modesto entender, salvo que se piense que opinar
es un acto inmodesto por la distancia o la altura que ha de ocuparse para afrontarlo...
Mostrando entradas con la etiqueta barak. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta barak. Mostrar todas las entradas
jueves, 20 de mayo de 2010
Hope's Phone
Desde mi tribuna pixelada me gustaría pedirle, por favor, o exigirle, por compasión, al emperador Obama, ése que telerrige nuestra economía, que vuelva a levantar el auricular, aunque sea a cobro revertido, —total, después de Shangai, qué puede suponernos, ya gastamos en esa feria más que todos los Estados Unidos unidos, que me he enterado—; que levante el teléfono, decía, y le sugiera al de las cejas que haga las maletas y se pierda en la isla del billón sajón de mejillones, que es el único sitio donde su presencia hace gracia. Le obedecerá de nuevo, no lo dudo.
miércoles, 5 de noviembre de 2008
Hoy somos todos negros

Aunque nuestra única raza sea la humana, pues el color de la piel es accidental, igual que la forma de la nariz, los ojos o la ondulación del cabello. Ahora cabe preguntarse si el nuevo emperador sabrá ponerse colorado ante las injusticias que promete erradicar, o blanco cuando se cabree mucho con algún líder amarillo, rosado o marrón de otras latitudes. La esperanza de su mensaje —¿verde, como el dólar?— ha llegado a todo el mundo democrático, y parece que hoy nos sentimos algo mejor dentro de nuestra epidermis. Enhorabuena, Obama, pero cuidado con jodernos lo último que queremos perder.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
