
Lo que aparece nítido en una foto, por delante y por detrás del motivo principal, es la profundidad de campo. Obturador y diafragma coordinados la amplían o la reducen. Hay otros factores menos técnicos: intuición o toque artístico.
Hoy me pregunto dónde aprendieron nuestros dirigentes a enfocar. Malamente. Maldito autofocus digital.
Abundan las miradas cortas, además de estrechas. No distinguen ni más acá, ni más allá lo que se avecina, limitados por sus guiaburros.
Reivindico, sin excusas, un cursillo concienzudo de óptica, una renuncia en masa, o un acuerdo total generoso que aclare el horizonte de la instantánea. Maldita mediocridad.
