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domingo, 21 de noviembre de 2010

El tema


Ciento y pico entradas y llega el momento de tocarlo. Si es grande, es una buena canción, si es pequeño, te lo ex/impone el jefe para solucionarlo antes de irte a casa.
Si son varios, llevarán algún tiempo. Vale como excusa para faltar a una kedada sin dar más detalles. Hay variedades: escabroso, delicado, fundamental o confidencial. Mis hijas lo usan para personalizar sus pantallas. Una de ellas quería aplicarlo customizando el deneí. Sus primos prefijados con apo —el más conocido— y ana son, respectivamente, una magnitud geométrica o una condena terrible.
Lo peor es tener solo uno: caes pesadísimo.

jueves, 16 de septiembre de 2010

Me bajo del escenario


Inquieta sentirse inmerso en escenarios de todo tipo: ideológicos, bélicos, políticos, económicos, hostiles, «amigables», del crimen...
A mi alrededor no veo las bambalinas, el proscenio ni las candilejas. Vaya.
Recuerdo los chistes políticos de Forges donde no faltaba nunca la palabra «coyuntura», que trufaba los discursos de los tiempos predemocráticos y de transición. Ahora parecería algo carnal.
La memoria palabrológica es deleble ante la apisonadora práctica del inglés, combinada con la bobería de muchos parlatanes de la escena pública.
Vaya mi lanza hecha pedazos por «situación», «panorama», «circunstancias», «perspectiva», «ocasión», vocablos que no exigen público en el patio de butacas.