Estas crónicas no tendrán precio, sólo longitud: con cien palabras iré al meollo, destripando lo que merezca
serlo y loando lo que deba ser elogiado, en mi modesto entender, salvo que se piense que opinar
es un acto inmodesto por la distancia o la altura que ha de ocuparse para afrontarlo...
martes, 1 de junio de 2010
Rectificar es de sabios; a diario, de descerebrados
El error se presentó con abrumadora claridad. Ni los argumentos más sofisticados daban esperanzas de viabilidad a la solución de Eusebio. Se había confundido, y no le quedaba otra que recular. Una vez atrás, ganó perspectiva, y pudo apreciar cómo, en el fragor de la decisión, se le habían escapado algunos matices cruciales que ahora veía con nitidez.
Pensó en lo del árbol que tapaba el bosque, y eso, y aprovechó para aprender de su yerro, y cosechar más sabiduría.
Interrumpió sus cavilaciones el vuelo de una mosca, que no paraba de estamparse una y otra vez contra el cristal.
Me posiciono (r.)

Hay tiempos en los que es mejor no moverse demasiado, no sea que la foto salga borrosa.
Quietos, nuestra pose simplifica la labor del daguerrotipista más zote. A eso puedo llamarlo posicionarme: si estoy de pie, estoy en posición vertical; si estoy tumbado, en posición horizontal; a medio camino, estaré sentado; agachado, flexionado o inclinado.
En los últimos tiempos, uno también puede posicionarse con respecto a algo o alguien, lo que antes se conocía como adoptar una postura.
Lo malo de quedarse demasiado inmóvil es que pueden colgarte una etiqueta o, lo que es peor, ponerte un precio: ¡desposiciónate ya!
viernes, 28 de mayo de 2010
Delicadeza
La observo con detenimiento, casi con cariño. Ya son años. Mi cuello no se dobla más, pero ella sigue ahí, fiel a la cita, como todas las noches. Hoy llevo camisa, y está algo mermada. No es como cuando visto un jersey de lana, o una camiseta de algodón.
Esos días todo cambia.
Será por el calor o por el tipo de tejido. Qué importa.
Tras unos segundos ambientativos, procedo, con mucha delicadeza.
Dos dedos bastan. Avanzo con ellos mientras aparto los faldones de la camisa con la otra mano. Finalmente, consigo sacar de su escondite la pelusilla umbilical. Sempiterna.
Esos días todo cambia.
Será por el calor o por el tipo de tejido. Qué importa.
Tras unos segundos ambientativos, procedo, con mucha delicadeza.
Dos dedos bastan. Avanzo con ellos mientras aparto los faldones de la camisa con la otra mano. Finalmente, consigo sacar de su escondite la pelusilla umbilical. Sempiterna.
martes, 25 de mayo de 2010
El baúl sin estación
En el interior del baúl no había nada, pero aquél era una vacío incongruente, pues con sólo mirarlo, Fausto saturaba su vista. Quizás, por el forro trasnochado, estampado con ramos de retorcidos florones. Posiblemente, por el recuerdo intangible de lo que un día se apelmazó entre sus paredes, yendo y regresando, en incontables travesías de trenes y carruajes por el mundo. Seguro, por el deseo de volver a rellenar esa oquedad, y escapar enseguida de la rutina. Pronto volvería a viajar, lejos, para siempre. Su tierra lo asfixiaba. Se alejaría para bajarse de ese tren, antes de que faltasen estaciones.
jueves, 20 de mayo de 2010
Hope's Phone
Desde mi tribuna pixelada me gustaría pedirle, por favor, o exigirle, por compasión, al emperador Obama, ése que telerrige nuestra economía, que vuelva a levantar el auricular, aunque sea a cobro revertido, —total, después de Shangai, qué puede suponernos, ya gastamos en esa feria más que todos los Estados Unidos unidos, que me he enterado—; que levante el teléfono, decía, y le sugiera al de las cejas que haga las maletas y se pierda en la isla del billón sajón de mejillones, que es el único sitio donde su presencia hace gracia. Le obedecerá de nuevo, no lo dudo.
miércoles, 19 de mayo de 2010
sábado, 15 de mayo de 2010
Invasión de los seres profundos (r.)

Como surgiendo de profundidades ignotas, cual montañas de hielo o aves fénix ocultas durante largas épocas, una plétora de entes apellidados «emergentes» ocupa a diario espacios de los medios. Son muy variados. El epíteto lo pueden compartir países, artistas, economías, acciones bursátiles, movimientos, artes o deudas, entre otros. Un verdadero catálogo de seres novedosos.
Cuando salgo de la piscina nadie me llama emergente, y ya me gustaría, o a mi reloj, del que sólo digo que es sumergible, ¡qué destino más humillante tiene!
Me avisen, por favor, con «carácter de urgencia» cuando lleguemos a la emergencia global: quiero estar preparado.
miércoles, 12 de mayo de 2010
Aceptación
En la reunión expuse, de forma prolija, mis propuestas más innovadoras. Si todo iba bien, las ventas se dispararían enseguida, a costa de unos recursos mínimos o nulos. Genial.
Las caras compusieron una divertida colección de expresiones, desde el recelo, del más cauto, hasta el arrebato descarado, notorio a pesar del excesivo maquillaje, para mi gusto.
Diré, a fuer de sincero, que tampoco acababa de inventar la pólvora, pero sí la forma de quemarla con más chispa que anteriores artilleros de la mercadotecnia.
Sin votación, me faltó saber si logré la total unanimidad, o sólo una parcial (ésta era imposible).
domingo, 9 de mayo de 2010
Oportunos versus oportunistas
El oportuno interviene justo a tiempo, ni antes ni después. Luego hace mutis, o no, en cuanto concluye la razón de su actuación, que puede durar mucho.
El oportunista, por contra, se mantiene agazapado en atenta espera de su oportunidad. Si acierta, triunfa, y disfruta del éxito, sin miramientos. También desaparece luego, con la bolsa o el ego llenos.
En negocios, gana quien descubre la oportunidad. En el fútbol, se lleva el partido quien no desperdicia las que pierde el contrario.
En política, tristemente, los habituales las ven llegar, pero disimulan, incapaces, mientras se disipan, como si fueran a volver.
miércoles, 5 de mayo de 2010
El apagón (revisitado)

Mientras el cacharro volaba brevemente hasta estrellarse en el fondo del contenedor para reciclado, Roberto tuvo tiempo de rememorar los magníficos momentos que le regaló cuando funcionaba. Diez años hacía pasado con ella; sin embargo, la nueva tecnología le forzaba a despedirse de una caja tonta que ahora lo era más, sólo porque no sabía codificar una señal compuesta de unos y de ceros: el colmo de la simplonería. Pronto regresaré aquí para tirar la batidora, la olla, la aspiradora o el cepillo de dientes, pensó, espero no ver nunca un contenedor para libros si se produce un apagón cultural.
martes, 20 de abril de 2010
Transversalina
Compuesto altamente pragmático, innovador, que combina muchos elementos del sistema periódico ideológico, sin asimilarse a ninguno de ellos.
Sintetizada y lanzada en septiembre de 2007, presenta una gran tendencia a propagarse, impregnando el tejido social de poblaciones enteras, sobresaturadas de clases dirigentes, sobradas de todo menos de clase.
De amplio espectro, entre sus principales utilidades se espera que disuelva la esclerosis bipartidista de larga duración. La dosis recomendada viene condicionada por el sentido común, la amplitud de miras y la voluntad de progreso de los administrados. Contraindicada en casos agudos de fanatismo, inmovilismo o apego a poltronas trasnochadas. Sin receta.
domingo, 18 de abril de 2010
La Descomplicación
Tiene por costumbre mi cerebro funcionar desenfrenado, ya esté su dueño despierto o dormido. Enhebra ideas y cavilaciones tan aprisa que cuando llega a la última —un suponer, porque siempre queda algo de hilo— y quiere concluir, no encuentra el punto donde empezó la costura. Lástima. El remiendo queda sin acabar, y la teoría sin rematar.
Me han informado de unos ejercicios de Descomplicación, donde se prohíbe encadenar más de tres reflexiones sin zanjar el razonamiento. Al principio cuesta, pero garantizan buenos resultados con la práctica.
Mi desgastada materia gris lo agradecerá. También dejaré reposar a mis allegados, me temo.
Me han informado de unos ejercicios de Descomplicación, donde se prohíbe encadenar más de tres reflexiones sin zanjar el razonamiento. Al principio cuesta, pero garantizan buenos resultados con la práctica.
Mi desgastada materia gris lo agradecerá. También dejaré reposar a mis allegados, me temo.
martes, 9 de marzo de 2010
Ocurrencia desganada (desidEa)
Sucedionos que intentábamos zanjar un problema de lindes comunitarias. Planteóse que el terreno se lo adjudicaría quien supiera cómo encauzar para siempre unas aguas que bajaban desbocadas tras los deshielos todas las primaveras. El asunto no era baladí, pues ya lo habían intentado otros anteriormente. Quedaríase con el trozo de tierra, cuya titularidad nunca estuvo clara, aquél –o aquélla— que propusiera la solución más cabal.
Púseme a reflexionar y concluí que, quizás, sería mejor que otra persona se llevase el gato al agua: no tenía ni idea, ni ganas, de arreglar el conflicto.
Pereza e ignorancia provocábanme una atroz desidea.
Púseme a reflexionar y concluí que, quizás, sería mejor que otra persona se llevase el gato al agua: no tenía ni idea, ni ganas, de arreglar el conflicto.
Pereza e ignorancia provocábanme una atroz desidea.
viernes, 26 de febrero de 2010
Cibernación
El letargo duró veinte largos inviernos. Una alarma desde la red social lanzó el evento de «reveillación», y Have despertó entumecido de su cuasiausencia.
La primera que lo recibió fue Nahutna. Le tocaba en su turno. Con gran eficacia, completó el tratamiento de 66,5 jornadas de aclimatación: ejercicio físico, detección orgánica, sensibilización zonal, motivación interior. Era su cometido habitual en el centro de regresados.
Una vez terminado el plazo reglamentario, la rehabilitadora volvió a su rutina y Have, exultante, aprovechó esa oportunidad para reiniciar una trayectoria vital muy diferente, pues la cibernación lo había retornado exactamente hasta veinte años atrás.
viernes, 22 de enero de 2010
El carril descolorido
Me hice ecológico y guardé el todoterreno.
Comí verduras y yogures especiales y domé el colesterol.
Vencí al tabaco porque me consumía y humear no era moderno.
Conseguida mi voluntad férrea, va don BdS, aprovecha unos eurillos, 2/3 de millón, del ZPlan, ése de la E encarnada con flequillo atildado, y me procura un camino para bicis, purpúreo, inconcluso y sinuoso, por mi pueblo, zona de sus votant.es, no por el centro.
Dinero de todos. Empleo para demasiados pocos.
No llegó para dar la mano —¿quizás para meterla?— que fija el color: ahora destiñe y, para mayor escarnio ¡de rojo!
lunes, 11 de enero de 2010
Buscadores y encontradores
Indudable misión, la de gúguel y yajú, entre otros, puntos de partida inexcusables para cualquier navegación internáutica. En vez de usar el presente blog como página inicial —recomendable—, la gente los usa como plataformas de entrada al mundo.
Tomamos con esmero unas palabras, las tecleamos (antes escribíamos, ahora hasta la letra manual se nos empereza), OKeamos y ¡vualá! varios cientos de miles, o millones, de resultados para nuestra pesquisa.
¡Así también investigo yo! ¿algún rebuscador rápido escardará lo hallado para ahorrarme más vueltas? ¿no lo han inventado? ¿a qué esperan?
Me programen un encontrador, por favor, más directo, acaso.
sábado, 9 de enero de 2010
Desvalidos
Ante la rápida extinción de los de su especie, el último ha decidido hacer las maletas y largarse a otro lugar con su tarea. No son buenos tiempos, ni malos: son peores. Y no es sólo por la crisis. Tras aguantar el tirón en épocas mucho más racionales, los valores humanos —no bursátiles— se deprecian y son despreciados, y eso que no tienen precio. Cada cual va a lo suyo. El esfuerzo sólo vale para sacar partido rápido. Respeto, solidaridad, tolerancia y buen gusto partieron hace tiempo. Por suerte, queda gente empecinada en mantener su recuerdo entre nosotros. Valorable empeño.
sábado, 2 de enero de 2010
Tensión sostenible
A pesar de la compleja programación, Hainós es capaz de interpretar con precisión meridiana las letras, pausas y signos mostrados periódicamente en su pantalla de alta definición. Lo hace con la misma inocencia que el primer día, cuando le llegó la primera ráfaga de ceros y unos, aunque la tecnología ofrece ahora textos nítidos, pues lo binario ya es historia.
Para su regocijo, hace poco detectó que esos símbolos llevaban intrigantes dosis de «metasignificados» muy calibrados.
Se ha propuesto el desafío de descodificarlos, dando un punto de excitante tensión a su elegida soledad diaria, tan saturada siempre de códigos inalterables.
Para su regocijo, hace poco detectó que esos símbolos llevaban intrigantes dosis de «metasignificados» muy calibrados.
Se ha propuesto el desafío de descodificarlos, dando un punto de excitante tensión a su elegida soledad diaria, tan saturada siempre de códigos inalterables.
jueves, 31 de diciembre de 2009
Fatum (obvio)
Al llegar el capítulo ocho, Virtualio debía desaparecer; no obstante, su esencia imaginaria lo dificultaba. El autor afrontaba un problema de coherencia: si el personaje era irreal, no podría suprimirlo, pues nunca había existido.
¿Cómo arreglarlo? Sencillo, invirtió los términos.
Durante las páginas siguientes, lo verdadero empezó a no serlo. Lo ficticio se materializaba y Virtualio adquiría poco a poco dimensiones medibles. Se palpó hombros, cabeza, nariz: todo sólido. Gracias, jefe, pensó, eufórico.
Cuando más disfrutaba, el relato le obligó a sortear el «Paso de la Perplejidad», ahora muy cierto, resbaló, y acabó el capítulo siete. Vaya tropezón más predestinado.
¿Cómo arreglarlo? Sencillo, invirtió los términos.
Durante las páginas siguientes, lo verdadero empezó a no serlo. Lo ficticio se materializaba y Virtualio adquiría poco a poco dimensiones medibles. Se palpó hombros, cabeza, nariz: todo sólido. Gracias, jefe, pensó, eufórico.
Cuando más disfrutaba, el relato le obligó a sortear el «Paso de la Perplejidad», ahora muy cierto, resbaló, y acabó el capítulo siete. Vaya tropezón más predestinado.
lunes, 28 de diciembre de 2009
Prohibición para obligar
Manía muy extendida entre gobernantes –observada incluso en comunidades de vecinos— es la de poner puertas al campo, límites a lo infinito o topes a lo que no puede taponarse.
Por el anhelado bienestar de todos, el dirigente se siente impelido a dictar cantidades desmedidas de normas, en todos los ámbitos, que nos protejan de comportamientos incívicos, nocivos, perjudiciales, antiecológicos o, incluso, antiestéticos.
Finalmente, resultará que lo poco que pueda hacerse se convertirá en obligatorio, porque no habrá más opciones. La regulación total dará paso a la dictadura de forzoso cumplimiento, cumplo y miento, todo por mi bien, obvio es.
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