domingo, 18 de abril de 2010

La Descomplicación

Tiene por costumbre mi cerebro funcionar desenfrenado, ya esté su dueño despierto o dormido. Enhebra ideas y cavilaciones tan aprisa que cuando llega a la última —un suponer, porque siempre queda algo de hilo— y quiere concluir, no encuentra el punto donde empezó la costura. Lástima. El remiendo queda sin acabar, y la teoría sin rematar.
Me han informado de unos ejercicios de Descomplicación, donde se prohíbe encadenar más de tres reflexiones sin zanjar el razonamiento. Al principio cuesta, pero garantizan buenos resultados con la práctica.
Mi desgastada materia gris lo agradecerá. También dejaré reposar a mis allegados, me temo.

martes, 9 de marzo de 2010

Ocurrencia desganada (desidEa)

Sucedionos que intentábamos zanjar un problema de lindes comunitarias. Planteóse que el terreno se lo adjudicaría quien supiera cómo encauzar para siempre unas aguas que bajaban desbocadas tras los deshielos todas las primaveras. El asunto no era baladí, pues ya lo habían intentado otros anteriormente. Quedaríase con el trozo de tierra, cuya titularidad nunca estuvo clara, aquél –o aquélla— que propusiera la solución más cabal.
Púseme a reflexionar y concluí que, quizás, sería mejor que otra persona se llevase el gato al agua: no tenía ni idea, ni ganas, de arreglar el conflicto.
Pereza e ignorancia provocábanme una atroz desidea.

viernes, 26 de febrero de 2010

Cibernación


El letargo duró veinte largos inviernos. Una alarma desde la red social lanzó el evento de «reveillación», y Have despertó entumecido de su cuasiausencia.
La primera que lo recibió fue Nahutna. Le tocaba en su turno. Con gran eficacia, completó el tratamiento de 66,5 jornadas de aclimatación: ejercicio físico, detección orgánica, sensibilización zonal, motivación interior. Era su cometido habitual en el centro de regresados.
Una vez terminado el plazo reglamentario, la rehabilitadora volvió a su rutina y Have, exultante, aprovechó esa oportunidad para reiniciar una trayectoria vital muy diferente, pues la cibernación lo había retornado exactamente hasta veinte años atrás.

viernes, 22 de enero de 2010

El carril descolorido



Me hice ecológico y guardé el todoterreno.
Comí verduras y yogures especiales y domé el colesterol.
Vencí al tabaco porque me consumía y humear no era moderno.
Conseguida mi voluntad férrea, va don BdS, aprovecha unos eurillos, 2/3 de millón, del ZPlan, ése de la E encarnada con flequillo atildado, y me procura un camino para bicis, purpúreo, inconcluso y sinuoso, por mi pueblo, zona de sus votant.es, no por el centro.
Dinero de todos. Empleo para demasiados pocos.
No llegó para dar la mano —¿quizás para meterla?— que fija el color: ahora destiñe y, para mayor escarnio ¡de rojo!

lunes, 11 de enero de 2010

Buscadores y encontradores



Indudable misión, la de gúguel y yajú, entre otros, puntos de partida inexcusables para cualquier navegación internáutica. En vez de usar el presente blog como página inicial —recomendable—, la gente los usa como plataformas de entrada al mundo.
Tomamos con esmero unas palabras, las tecleamos (antes escribíamos, ahora hasta la letra manual se nos empereza), OKeamos y ¡vualá! varios cientos de miles, o millones, de resultados para nuestra pesquisa.
¡Así también investigo yo! ¿algún rebuscador rápido escardará lo hallado para ahorrarme más vueltas? ¿no lo han inventado? ¿a qué esperan?
Me programen un encontrador, por favor, más directo, acaso.

sábado, 9 de enero de 2010

Desvalidos

Ante la rápida extinción de los de su especie, el último ha decidido hacer las maletas y largarse a otro lugar con su tarea. No son buenos tiempos, ni malos: son peores. Y no es sólo por la crisis. Tras aguantar el tirón en épocas mucho más racionales, los valores humanos —no bursátiles— se deprecian y son despreciados, y eso que no tienen precio. Cada cual va a lo suyo. El esfuerzo sólo vale para sacar partido rápido. Respeto, solidaridad, tolerancia y buen gusto partieron hace tiempo. Por suerte, queda gente empecinada en mantener su recuerdo entre nosotros. Valorable empeño.

sábado, 2 de enero de 2010

Tensión sostenible


A pesar de la compleja programación, Hainós es capaz de interpretar con precisión meridiana las letras, pausas y signos mostrados periódicamente en su pantalla de alta definición. Lo hace con la misma inocencia que el primer día, cuando le llegó la primera ráfaga de ceros y unos, aunque la tecnología ofrece ahora textos nítidos, pues lo binario ya es historia.
Para su regocijo, hace poco detectó que esos símbolos llevaban intrigantes dosis de «metasignificados» muy calibrados.
Se ha propuesto el desafío de descodificarlos, dando un punto de excitante tensión a su elegida soledad diaria, tan saturada siempre de códigos inalterables.

jueves, 31 de diciembre de 2009

Fatum (obvio)


Al llegar el capítulo ocho, Virtualio debía desaparecer; no obstante, su esencia imaginaria lo dificultaba. El autor afrontaba un problema de coherencia: si el personaje era irreal, no podría suprimirlo, pues nunca había existido.
¿Cómo arreglarlo? Sencillo, invirtió los términos.
Durante las páginas siguientes, lo verdadero empezó a no serlo. Lo ficticio se materializaba y Virtualio adquiría poco a poco dimensiones medibles. Se palpó hombros, cabeza, nariz: todo sólido. Gracias, jefe, pensó, eufórico.
Cuando más disfrutaba, el relato le obligó a sortear el «Paso de la Perplejidad», ahora muy cierto, resbaló, y acabó el capítulo siete. Vaya tropezón más predestinado.

lunes, 28 de diciembre de 2009

Prohibición para obligar



Manía muy extendida entre gobernantes –observada incluso en comunidades de vecinos— es la de poner puertas al campo, límites a lo infinito o topes a lo que no puede taponarse.
Por el anhelado bienestar de todos, el dirigente se siente impelido a dictar cantidades desmedidas de normas, en todos los ámbitos, que nos protejan de comportamientos incívicos, nocivos, perjudiciales, antiecológicos o, incluso, antiestéticos.
Finalmente, resultará que lo poco que pueda hacerse se convertirá en obligatorio, porque no habrá más opciones. La regulación total dará paso a la dictadura de forzoso cumplimiento, cumplo y miento, todo por mi bien, obvio es.

sábado, 26 de diciembre de 2009

Curiosidad o casualidad



«Curiosamente, tengo conmigo a la autora del libro, que ha venido para presentarlo a través de nuestros micrófonos», comenzó el locutor del programa.
Digo yo que dijo eso porque sería una circunstancia extraña, llamativa, sorpresiva o interesante.
Algo distinto sería que la citada escritora estuviera caminando por el pasillo de la redacción y, accidentalmente, el conductor se la hubiera encontrado.
En tal caso, debería haber dicho «Está junto a mí, casualmente, la autora de esta novela, que paseaba por la redacción» y añadir, quizás, «curiosamente, un domingo por la mañana, algo muy singular en una persona tan trasnochadora como ella».

jueves, 24 de diciembre de 2009

Besos de fogueo


Si la bala que se dispara para hacer ruido, sin daños, es de fogueo, ¿qué diríamos que es un beso de fogueo?
Sugerencias:
1) Provoca gran excitación pero ningún efecto profundo en quien lo recibe.
2) Se regala a quien nunca llegó a compartir destino, con efecto retroactivo, a modo de pista fogosa de lo que pudo haber sido.
3) Propio del sexo «deportivo», algo escandaloso pero sin pólvora de compromiso.
4) Genera expectativas, suerte de advertencia, antes de rellenar el cargador con los reales.
Una vez disparado, no deja casquillos ni pruebas de calibre o procedencia, ¿ventaja o inconveniente?

martes, 13 de octubre de 2009

Juguetes y cifras


Uno, dos, tres... hasta casi veinticinco mil juguetes para niño y para niña. Se dice pronto. Ocupan varios camiones y llegaron hace unas semanas a los campamentos saharauis. Mis amigos –les envidio, añoro aquello– están ahora en la hamada argelina, repartiendo una momentánea felicidad a la chavalería víctima del conflicto. Su gente lleva así casi treinta y cinco años. Otra cifra. ¿Es posible asignar alguna a la hipocresía occidental? Se acaban los ceros, las potencias podrían servirnos, tanto matemáticas como económicas, pero no se mueven porque el rey moro las multiplica por cero desde su trono, como a su pueblo.

viernes, 4 de septiembre de 2009

Motivación laboral


Juan Perezas salió a buscar a Luis Rumboso, para acudir juntos a la oficina del desempleo y apuntarse por primera vez. Una vez allí, Pilar Competente fue anotando datos, y les preguntó sobre sus inquietudes.
Perezas miró a Rumboso con desgana, inclinando la cabeza hacia un lado, como diciéndole «¿inquieto, yo?».
Rumboso, como siempre, respondió veloz: «¡camareros de bar de estriptis!».
Competente levantó los ojos por encima de las gafas de ver, volvió a bajarlas y escribió en su ordenador lo que le dijeron. Para ambos. Total, tenían las mismas posibilidades de conseguir ese trabajo que cualquier otro: zero zapatero.

Endless (sin fin)


Al final, habré terminado. Obvio. No tanto: una vez allí, veré lo que hay más allá, hasta donde distingan mis ojos o mi imaginación, y desearé alcanzarlo.
Va con mi condición de bicho bípedo, pensante y con aspiraciones; es más, seguro que lo paso mal —puta envidia— viendo cómo otros van llegando antes, más cómodos, por mejores senderos o con menos canas, porque aprendieron diligentes. Sufriré, pero trataré de subsanar mis limitaciones, y proseguiré hasta concluir cada vez lo que inicie. Y así sin parar, mientras no me quiten los caminos, me corten las piernas o me borren los sueños.

martes, 1 de septiembre de 2009

Malena regresa de vacaciones


Todo está como quedó, quizás más bronceado, o quemado. Lo que estaba sin terminar a finales de junio, sigue inacabado; lo que no había empezado, ni siquiera nació, a pesar del abundante ocio. Lo que se rompió, aún no se ha recompuesto. Lo que se unió, sigue estándolo, menos mal.
Llegan los coleccionables, qué lata, un titánic terminado en dos años, ¿quién se anima? total, luego se hundirá.
Una muesca más a la culata de la vida, y van varias filas de diez. Ya caben menos. No todo está perdido, ésta va a ser la buena, vuelve a proponerse Malena.

lunes, 29 de junio de 2009

De lado


Un ejemplo más de la porosidad del español ante el inglés es el caso de «perfil». En otros tiempos, nos hacíamos fotos o retratos posando de lado, pero no se nos ocurría recibir visitas en tal postura. Ahora, no cesamos de cambiarlo, cual cirujanos estéticos virtuales, y alteramos su contenido, añadimos cualidades (¿prótesis?) o, si no nos complace, lo eliminamos de un clic, o dos, según güindous.
No distinguimos a los que lo tienen bajo, por muy tachenkos que sean, pues son muy discretos, ni contratamos a los de perfil profesional irregular, aunque carezcan de horribles verrugas en la nariz.

viernes, 19 de junio de 2009

Protestas en baja resolución


Llegan escenas de escasa calidad de las revueltas. Mal se distinguen pulseras y pañuelos verdes, símbolos del disgusto más allá de sus fronteras, aunque esta vez la lucha parece perdida de antemano.
Los celulares son notarios clandestinos y absorben en sus memorias la resaca de esperanza diluida en sangre que provocan los pseudodemócratas del minarete. Después, la red dispersa por el globo los disturbios con un aspecto pixelado, imposible de falsificar.
Es más fácil trastocar los resultados de las urnas, pero Teherán ofrece estos días una altísima resolución que circula mal por la banda estrecha de mente de sus ayatolás.

viernes, 12 de junio de 2009

Oremus perdido


El oficiante formulaba cada tanto una llamada a la participación: «¡Oremus!». Los fieles respondían, completando la oración. No todos sabían latín –más bien, casi nadie—, pero el imperativo era incuestionable. El que estaba en las batuecas retornaba de inmediato al rebaño.
Esto ocurría en España no hace tantos siglos.
Hoy mi ciberquejido, ya chillido impaciente, es otro exigente ¡OREMUS! para recuperar el hilo de la cordura o, mejor, para elegir celebrantes sensatos que conozcan la vaina, aunque no chapurreen latín, ni malamente inglés. El diletante pucelanoleonés ya no se digna aceptar misales ni guiaburros, con la liturgia tan avanzada.

jueves, 11 de junio de 2009

Formato calificado


La relevancia de un término de sonoridad y brillo tan exiguos como es «formato» despunta al enumerar la cantidad de calificativos que pueden acompañarlo.
Así, del tirón: reducido, familiar, económico, completo, normalizado, ampliado, extenso, básico, habitual, extraordinario, breve, largo, condensado, empaquetado, compacto, revisado, confirmado, bruto, prolongado, parcial, panorámico, horizontal, vertical, gráfico, impreso, electrónico, virtual, real, mp3, pdf, televisivo, radiofónico, comprimido, legal, apaisado, futurístico, ergonómico, incómodo, confortable, explícito, implícito, dinámico, estático, moderno, antiguo, obsoleto, limpio, inadecuado, incompatible, soportado, volátil.
Jamás tomaría un vino bueno en un vaso de plástico, ni de cristal grueso, la copa de globo sería mi formato inexcusable.

miércoles, 10 de junio de 2009

Sensación cronológica


Hay dos sensaciones de novedosa definición que nos afectan a diario: la térmica y la cronológica. La primera sobra explicarla, por archinombrada últimamente. No así la cronológica, de tan personal como se manifiesta. La hora estaría marcada por nuestro cuerpo. Igual que el viento con baja temperatura intensifica la sensación térmica de frío, al mediodía el serrano —cuerpazo— podría empezar a reclamarnos el reposo propio de medianoche avanzada. Nos despertaríamos con la sensación cronológica de haber madrugado, para que Dios nos ayude, si quiere, y trabajar, desde nuestra hora temprana, aunque sea ya la del telediario vespertino. Jetlag sin volar.